Cierra la puerta y escóndete bajo la almohada, ve y abre las ventanas salte por las rendijas de mi memoria y prende el olvido para poder bañarme tranquilamente. Ven, suelta mi cabello y desenmarañame el alma blanda que mi corazón acecha, castra mi deseo de despertar al lado de tus ojos cerrados, de ellos suelta los seres diminutos que salen por la noches y hacen po
zos en mi piel, deja que duerman un día entero en mis venas, deja presentir que esto no acaba, que estás ahí esperado el juicio final de un semidios desquiciado y alterado y de súbito inclínate a mi lado y proyéctame la misericordia existente en el vacío inerte de mi labio inferior...Como un caracol voy en busca de mi casa rodante, ahora estoy desnuda, me cubre la luna y su fantasma.
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